Sunday, October 30, 2011

John Zorn - Masada Guitars



John Zorn has long maintained that Masada is more a collection of songs than a band, and he's asked a bunch of friends for their interpretations as part of Masada's tenth anniversary, the first release being Masada Guitars. Those expecting an electric romp through the Masada songbook might be disappointed; Masada Guitars consists entirely of solo, mostly acoustic performances. Preconceptions aside, this is a beautiful album. Marc Ribot, Bill Frisell, and Tim Sparks each bring their own voice to these tunes: Sparks with his rich fingerpicking, Ribot coming from his classical guitar background, and Bill Frisell with his unmistakable ethereal tone. The performances are closer to the Circle Maker or Bar Khokba recordings than the "Masada Band" proper -- beautiful readings, generally without the pyrotechnics the band can produce even on a slower tune. Somewhat surprisingly, it's Frisell who turns in the only remotely "out" material, bringing out his delay to color his tunes and getting into some demented skronk and fun on both "Katzatz" and "Kochot." Sparks' renditions on steel string acoustic sound very similar to his previous Tzadik album, Neshamah. Marc Ribot's playing on what sounds like a nylon-string classical guitar might surprise some folks who are unaware of his classical background (he studied with Frantz Casseus), yet you can still hear elements of his playing style come through.

Just as Circle Maker and Bar Khokba showed a different side to these melodies, so it is with Masada Guitars. With literally dozens of songs in the Masada book and almost as many talented friends, Zorn could be mining these tunes for years to come.

C,a

Thursday, October 27, 2011

Jane's Addiction - The Great Escape Artist


Taking their sweet time to bounce back from the indifferent reception to their 2003 reunion Strays, Jane's Addiction reemerges eight years later with The Great Escape Artist, an album that draws a direct connection to the group's murkier, dramatic moments. Part of this return to the mystic could be due to TV on the Radio's Dave Sitek manning bass for the majority of the album, but his artful spaciness is grounded by numerous songwriting collaborations with Guns N' Roses Duff McKagan, thereby offering a tidy encapsulation of Jane's Addiction's yin and yang: whenever they threaten to float too far off into space, they're pulled back to earth by a heavy dose of Sunset Strip sleaze. This tension had urgency in the '80s, now it’s delivered with finesse, enough so that the whole of The Great Escape Artist appears to favor spaciness even when guitars are grinding out metallic grease. Frankly, the shift toward the ethereal is a welcome relief after the clean lines and bright L.A. sun of Strays, an album that emphasized rock over art. Here, the preference is reversed and the group reaps some benefits, often touching upon the dark, boundless exotica of Nothing's Shocking yet managing to avoid desperation; instead of re-creating sounds, they've recaptured the vibe, which is enough to keep The Great Escape Artist absorbing even when it begins to drift.
aCá1

aCá2

Thursday, October 20, 2011

Hernán Oliva - El violín del jazz


Descubrí la música de Hernán Oliva, como tantas otra música, en el Blog de Carlos. El violín del jazz es un discazo, y al publicarlo hoy aquí vuelvo a agraderceles a Carlos y a Horacio, que fue quien aportó el disco, el haberme permitido conocerlo. A continuación reproduzco el el conmovedor artículo que acompañaba el post de Carlos y Horacio y que fue escrito por Ricardo Espinosa para mundoclascico.com.

Hernán Oliva, tocando para la vida y la muerte.

Ese hombre bajo y regordete ha sentado su violín en la vereda. Carga 74 años en las ojeras y pasea la música por las calles, esperando que alguna mano le arroje unas monedas. Ha transitado la noche sin suerte. Ya casi nadie lo recuerda. El frío ha comenzado peligrosamente a perforarle los remiendos del alma. Es de madrugada. Está en el barrio de La Boca, a dos metros de La Bombonera, cuando el bastón se quiebra, el violín cae y destapa Polvo de estrellas en las nieblas del Riachuelo. Es 17 de junio de 1988. Hernán Oliva se acuna ya en el silencio para siempre.

'Mi vida es simple y la puedo resumir así: yo, el violín y el violinista'. Bastó que el adolescente Oliva escuchara un disco del gran Joe Venuti para que supiera cuál era su camino. Había visto la luz en Valparaíso (Chile) el 4 de julio de 1913. 'Mi madre Laura era una mujer chapada a la antigua y se dedicaba a las tareas de la casa. Aníbal, mi padre, era corredor de bolsa y aficionado a los burros. Pero la vocación me la fomentó mi mamá, a quien le gustaba la música. El primer juguete que tuve fue un violín chiquitito; supongo que ahí empezó todo. Recuerdo que lo salvé de un incendio cuando se quemó nuestra casa'.

A trompadas

El 24 de abril de 1935 llega a Mendoza. Se ofrece en Radio Cuyo como intérprete de jazz, pero le piden que toque un tango que, sin saberlo, pintará su destino. Con Alma de bohemio consigue su primer trabajo. Recala luego en Buenos Aires y la orquesta de René Cóspito lo convoca. 1940. En la boîte Chaumière abraza su violín al piano del Mono Villegas. 'El para mí fue una escuela. Si uno no aprendía con Enrique Villegas, no aprendía más'. Con Oscar Alemán la historia termina mal. 'Estuve un tiempo en su orquesta, pero no lo aguanté. El embolsaba 6 mil pesos y nosotros $400. No podía ser. Nos agarramos a trompadas una noche en Punta del Este porque se le ocurrió decir ante el público que él era lo más genial de la orquesta'.

1958. Se trepa a un barco que va a Nueva York. 'Me hubiera gustado ir con más frecuencia a Estados Unidos, pero nunca viviría allí. Los norteamericanos viven para ellos, es otra cosa, otra vida. Yo prefiero esto, lógico'. En los carnavales del club Independiente conoce a Sara, su esposa. Tienen tres hijos. 'Siempre me he ganado el peso tocando el violín. Mi vida económica no ha sido muy buena, qué le vamos a hacer. Para mí la música representa una válvula de escape. Me gustaría llegar a tocar muy bien, aún me falta mucho. El violín requiere práctica constante porque la gente está esperando que uno se equivoque y no voy a darle con el gusto. El mayor estímulo cuando toco, es que la gente me escuche, que no hable. Cuando toco no pienso en nada ni en nadie, pienso que las notas tienen que salir al aire con ideas nuevas. Un tema se desarrolla como un pescado o un pollo: hay que alimentarlo de una forma o de otra hasta que madure'.

Una sola pasión

En Holanda sostienen que Oliva es el mayor violinista de jazz del mundo. Boliches de la calle Corrientes, el Viejo almacén, la Richmond, Jazz & Pop conocen de la magia sobre las cuatro cuerdas. El tango es un sentimiento que se sacude en Malena, El entrerriano, Amurado, Silbando... Mito García lo acompaña en piano. 'Pero todavía no me siento identificado con el tango. No se puede tener dos pasiones a la vez. Soy músico de jazz y al jazz he consagrado mi vida y trato de tocarlo lo mejor posible'.

Los discos le dejan gratos elogios, pero Hernán tiene alma de bohemio. 'Salgo temprano a visitar los boliches para preguntar a los dueños si a la noche va a haber trabajo. Yo solito me procuro el trabajo y me ayudo a conseguir un peso más. Todos los días lo mismo. El drama mayor de mi vida no es el dinero, sino la falta de trabajo. Con trabajo se tiene dinero, lógico... En este país realmente no reconocen a nadie'. Una vez más, Hernán ha salido a encontrar la esperanza en cada calle. Esa madrugada de junio, su violín tocará para la muerte. Al día siguiente, los diarios lo buscarán en el olvido. Pero será demasiado tarde.
fuente: http://bienvenidosalamonga.blogspot.com a quien agradezco

acá

Saturday, October 08, 2011

3PECADOS - DICIEMBRA (2011)


acá andan diciendo que esta gente es genial.
podrían clasificarse como cool indie pop. no sé, vean.
aCÁ